REFLEXIONES HACIA UNA EXPERIENCIA DE LO SENSORIAL

viernes, 25 de diciembre de 2009

Algunas ideas en Walter Benjamin.

Cine modificación en la apercepción.

Benjamin es un autor obligado para hablar sobre el cine. La razón principal: presenta al cine como un ámbito en el que el hombre accede a lo real por otra puerta y con otros lentes. El cine revoluciona nuestro aparato perceptivo: lo extiende, nos muestra que sus límites no son tan fijos.
Entramos en la sala. Nos sentamos en la butaca. Apagamos el celular. Cerramos la boca y desde que ingresemos a la sala le decimos Sí al ritual que acaba de iniciar. Decidimos comportarnos durante las dos horas que dura la película. Si es una película buena nos conmociona, si es una mala, abandonamos la sala con indiferencia. Pero de lo que no cabe duda, es que la gran mayoría de la gente sale con la creencia de que su experiencia con el cine es en gran medida visual. Pensamos que son nuestros ojos los que hacen el enlace con la pantalla, y aunque esto sea cierto no debemos obviar otro tipo de experiencia como la táctil. Benjamin nos dice que el cine choca con todo destinatario; que el cambio de escenarios y de enfoques se adentran en el espectador como un choque y a esto el autor lo llama el elemento táctil. Benjamin compara el lienzo (pantalla) sobre el que se desarrolla una película, con el lienzo de la pintura. Nos dice que el de la pintura invita a la contemplación y que ante el podemos abandonarnos al fluir de nuestras asociaciones de ideas. Pero que en cambio no podremos hacerlo ante un plano cinematográfico puesto que apenas lo hemos registrado con los ojos éste ya ha cambiado.


Notas a Walter Benjamin: La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica
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El cine ha enriquecido nuestro mundo perceptivo . Algo que antes podía pasar completamente desapercibido, ahora puede ser advertido a través del cine. “Haciendo primeros planos de nuestro inventarios, subrayando detalles escondidos de nuestros enseres más corrientes, explorando entornos triviales bajo la guía del objetivo, el cine aumenta por un lado los atisbos en el curso irresistible por el que se rige nuestra existencia, pero por otro lado nos asegura un ámbito de acción insospechado, enorme” p. 47
En una ampliación no sólo se trata de aclarar lo que de otra manera no se verá claro, sino que más bien aparecen en ella formaciones estructurales del todo nuevas. Hay que dejar en claro que la naturaleza que habla a la cámara no es la misma que la que habla al ojo. Y ¿por qué? Puesto que en lugar de un espacio que trama el hombre con su conciencia, presenta otro tramado inconscientemente. Por ejemplo, nos resulta familiar el gesto que hacemos cuando cogemos un encendedor pero apenas y sabemos algo de lo que ocurre entre la mano y el metal, cuanto menos de sus oscilaciones según los diversos estados de ánimo en que nos encontremos. Y aquí es donde interviene la cámara con sus medios auxiliares, sus subidas y sus bajadas, sus cortes y su capacidad aislativa. Por su virtud experimentamos el inconsciente óptico. p. 48

Andrea Santiago

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